24 de Julio, 2014
    

¿Existe la aristocracia juarense? Sí…

Rodolfo García
Rodolfo García

SOPAYPILLA

 

Las personas en las cuales se deposita el poder político, tiene el concepto de aristocracia, por una fuerte razón, han sabido cuidar y  proteger a través de un hecho hereditario, todos los intereses económicos, el otro nombre sumado a estas personas privilegiadas, los catalogan de Nobles, estos por provenir de apellidos relacionados con los reyes, príncipes, duques, condes, marqueses, etc. etc. Ahora podemos distinguir entre, las familias acomodadas económicamente, los favorecidos de manera aristocrática, por  tener una capacitación importante de estudios, o simplemente por lograr un noviazgo importante dando unión a parejas con futuro importante en el nivel social. Hoy en día,  la aristocracia, se ve envuelta en una forma de organización social, que le atribuye una parte importante en la titularidad del poder que instruye, en conjunto a la sociedad.

 

La palabra aristocracia, fue empleada en su origen para, enunciar a las mejores persona, buscadores de los mejores sistemas éticos, económicos  y de toda la infraestructura, esto causó que la democracia, provocara en cierta forma, que el poder político quedara en manos de pocos, eso quería decir que lo mucho en general, quedaba en posesión de los pocos. Sin embargo los procesos de la emancipación, ayudaron hasta hoy en día a tener inclinaciones aristocráticas, ayer, hoy y mañana se designará como  aristocracia, a las clases alta, noble, por tradición, o linaje, en cualesquier sociedad, dando a entender a los que no saben, que  ellos son grupos selectos y excluyentes, en los diversos ambientes de una comunidad, y en eso se da uno cuenta, al encontrarlos, en todos los aspectos aristocráticos financieros, del saber, e inclusive, hoy existe una aristocracia proletaria, que viene siendo la de los trabajadores, excelentemente bien pagados o renumerados.

 

Los antiguos rasgos sentimentales de la aristocracia, han desaparecido y muchos de ellos se han convertido, a una descomposición moral política. El desorden, violencia, codicia, nos descubre a muchos que parecen que son, pero no lo son, solo son caballeros, no hombres, clase media, no nobles que revisten de fea manera los toques de una verdadera aristocracia juarense, la historia moderna ha investigado, acerca de los comportamientos personales y públicos de casi toda ella, en los pensamientos bíblicos, comprendemos el mensaje de “Acepción de personas” a través del tiempo, empiezan a aparecer en todas las generaciones hombres y mujeres  virtuosas, y aún en la aristocracia, cuya acepción más inmediata es ver entre ellos a los más poderosos, los condena a pertenecer a la aristocracia de la prevención,  en la aristocracia no existen  los lujos, porque ya son parte de ella, en los que no son  parte de ella,  ahí no importa, pero cuando se adquiere una riqueza o poder económico, no importando de dónde viene su origen, al momento se pierde el sello de la clase media o baja.

 

Se crea otra atmosfera, llega el pensamiento de gobernar de otra manera, empezando por su familia, para llevarla a la cultura apolítica, que manifiesta otras virtudes, aunque saben que se manejan ciertos estilos ventajosos, consideran por los tiempos actuales, cierto sometimiento a los dogmas que degrada la autoridad política. Aún en la aristocracia, se encuentran  historias, que consideran a las personas sobresalientes, que son grandes en la prudencia. Entonces a través de lo comentado, Sí,  podemos discernir, que existe la aristocracia juarense, las personas, que como tales se  encuentran en el alto nivel social que les pertenece, el ser igual a otros en el concepto humano o físico, no los delimita de envolverse en el que hacer diario, de la comunidad fronteriza a otros niveles sociales.

 

Pero, no se debe olvidar, que en todos los sectores se cuecen habas, y sino, fijemos nuestra vista, si se es, aristocrático, por nombre, no se es por que lo heredo, sino porque sigue firme al  consejo bíblico, al que tiene hay que darle más, porque es el que sabe como manejarlo y al que no cuida por eso no tiene, hasta lo que no tiene hay que quitárselo, para que produzca en las manos del que tiene, en fin el dicho popular, será el mismo, la oligarquía y la aristocracia, siempre aprovecharán lo que tienen, para el bienestar propio y el de los demás. Porque es una realidad, si ellos no invierten, regresará el tiempo de las parcelas, y el que tenga manos para trabajar, comerá, ya no se trata de mentiras, los kilos de verdad financiera, deben estar en los oídos de la comunidad en general, eso obligará a defender los derechos de unos y de otros.

 

Que quede bien claro, no defiendo a la aristocracia, ni quiero afectar a las demás clases sociales, solo hablo del destino y objetivo de un grupo de personas, que en los tiempos de esta ciudad deben aprender a tener sus cambios necesarios, ¿Quiénes, podrían tener la calidad de aristocráticos en esta frontera? ¿Quiénes se creen y no lo son? Y ¿Quiénes, si lo son, y no se creen?  Es fácil la respuesta,  primero; el que pertenece a la  monarquía aristocrática, este es hereditario, posee soberanía en todas las materias de deliberación política, segundo; el que pertenece, dicho de forma al revés, el aristócrata monárquico, es integrado por unos pocos, que detentan la autoridad basándose en la conservación de la constitución y las leyes, para educar una vida de excelencia y aprende a defender y declarar  guerra y paz en todos los sentidos mercantiles, progresistas, y demás. Hasta la otra Sopa. fitogarc@hotmail.com