23 de Julio, 2014
    

Capitolio

Gerardo Hernández
Gerardo Hernández

Buenas ausencias

 

El autor de la columna “La hora del lobo” murió el 15 de febrero, un mes después de Juan Gelman y José Emilio Pacheco. Ismael Martínez le dedica en “Espacio 4” la siguiente estampa:

Federico Campbell Quiroz (1941-2014) fue un hombre de personalidad sencilla, pero de mente avezada al pensamiento, debido a su intelecto y experiencia en el área de las letras. Entre sus múltiples ocupaciones, destacaron las de periodista y escritor, oficios que le valieron la aceptación de obras de mucha utilidad como “Conversaciones con escritores”, “Máscara negra: crimen y poder” y “La invención del poder” (…).

En una entrevista publicada en Internet, se le preguntó a Federico qué esperaba de sus lectores: “Comprensión, tolerancia, paciencia, y si se puede, un poco de cariño”, fue la respuesta del escritor. ¿Cómo no darle todo eso a quien por medio de sus ideas plasmadas en los libros dejó un legado capaz de aclarar nuestra mente en el campo de la política, la ficción y el periodismo?

Además de haber sido ameno y respetuoso en la charla personal o de entrevista, también lo distinguió su capacidad analítica para el campo de la política mexicana. Partidario en la idea de Octavio Paz en “El laberinto de la soledad”, Federico mantuvo siempre el pensamiento de que nuestro país, en cuestiones políticas, seguía atado al mexicano con pensamiento criollo, al México que recibió con los brazos abiertos a un opresor (…).

En su opinión, el actual presidente de México está muy corto en prestigio para ocupar el puesto a través del cual no solo representa al país, sino a todos los habitantes, y el que debe tener una estampa de realce en todo el mundo:

“Enrique Peña Nieto es un jovencillo que proviene de un grupo de políticos muy desprestigiado, muy corrupto; que son los políticos del Estado de México y que en su mayor parte son hampones de la política: son delincuentes de la política. Por eso se roban las elecciones, por eso compran los votos con dinero de procedencia extraña y sospechosa, con dinero de los chicos malos, como dicen por ahí. Es triste que un presidente tenga que comprar votos para llegar a la presidencia y no esperar a que realmente la gente lo elija. La elección presidencial de 2012 fue muy sospechosa (…)”, como un poder inventado.

Fue el resultado del poder inventar unas elecciones, a un presidente, y sobre todo, a unos electores partidarios del PRI, una ficción en la que se hizo el esfuerzo por metérsela por los poros a todos los habitantes, para que pudiera terminar en verdad. Es igual a vivir una mentira, o como dijo el personaje Crispín en “Los intereses creados”, de Jacinto Benavente: “Mejor que crear afectos, es crear intereses”. (…)

Los asuntos políticos, que se han convertido en algo exclusivo de los políticos y en los que el pueblo ha quedado excluido, han llegado a presentar al país como una empresa o negocio que manejan los ocupantes de un cargo “importante” en la política.

“Es muy incómoda la política mexicana, porque siempre te están haciendo trampa”, advertía Campbell. “Nunca estás seguro de si las elecciones fueron auténticas. Todavía no llegamos a ese estadio de la historia de México en el que pudiéramos estar seguros de que no nos hicieron trampa con las elecciones. Todavía seguimos siendo incapaces de organizar elecciones presidenciales creíbles. Siempre nos queda la sospecha de que fueron elecciones amañadas, tramposas”.

gerardo.espacio4@gmail.com

t: @espacio4mx